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Testimonios

Historias de recuperación

Contadas por mis pacientes, con sus propias palabras.

Cirugía de hernia umbilical

De vuelta a la rutina con el cuidado adecuado

Ing. Francisco Lucio

“Hoy, dos años después, ni parece que atravesé por esa cirugía.”

Como hombre de 55 años con una rutina muy demandante —jornadas intensas de trabajo y ejercicio diario—, afrontar una cirugía de hernia umbilical en 2024 no fue fácil. Mi mayor temor era tener que pausar mi ritmo de vida, pero ponerme en manos de la Dra. Meritxell Ruiz fue la mejor decisión.

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Hoy, dos años después, ni parece que atravesé por esa cirugía.

Si eres una persona activa y con poco tiempo, te comparto estos consejos clave para tu proceso:

Respeta el reposo inicial: Los primeros 5 días de descanso absoluto son sagrados e indispensables para tener una buena evolución.

Retorno gradual al trabajo: Volver a la rutina laboral es posible pronto con ciertos cuidados: usa ropa cómoda que no oprima la zona, cuida tus posturas y maneja con calma.

Paciencia para el ejercicio: Retomar el gimnasio toma varias semanas. No hay que apresurar el cuerpo; escuchar a la Dra. Meritxell Ruiz es la única forma de regresar a entrenar de forma segura.

Excelente atención médica y acompañamiento impecable. ¡Muchas gracias, Dra. Meritxell, por ayudarme a recuperar mi salud y mi ritmo!

Cirugía de quiste pilonidal

Mi experiencia con el quiste pilonidal

J. F.

“Hoy en día, 2 meses después, la verdad a veces ni me acuerdo de que me operaron.”
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Mi experiencia con el quiste pilonidal en un principio fue confusa y dolorosa, porque pensaba que era un barrito muy enterrado, y como alguien que toda la vida ha sufrido de acné, malamente lo normalice, estoy acostumbrado a que de vez en cuando me salgan ese tipo de barritos que parece que nunca van a terminar de drenarse. En un comienzo, la sensación era desde la línea media interglutea hacia los glúteos, incluso mis glúteos estaban inflamados y enrojecidos. Cuando se dreno por primera vez me tomo por sorpresa porque fue espontaneo y salió mucha sangre en un principio, había tenido dolor ya días antes al sentarme, pero no quise tocarme para no empeorar la inflamación. Cuando se dreno pensé que el problema se había acabado ahí, pero no, días después volvió a inflamarse y drenarse. Conforme siguió este ciclo, sentí que la inflamación fue bajando hasta que quedo solamente una pequeña bolita que se drenaba y cerraba, una y otra vez con el paso de los meses. Por distintas situaciones no lo atendí antes, no le di mucha importancia porque ya no tenía el malestar al sentarme ni sentía dolor. Platicando con mi esposa me dijo que mejor fuera con su dermatólogo para que me revisara y mi esposa metió todos los síntomas a ChatGPT, incluso creo que una foto también; inmediatamente la herramienta de IA lo identificó como un quiste pilonidal y dijo que podía solucionarse con un simple procedimiento en consultorio si no era muy profundo, de otra manera requeriría cirugía. Obviamente mi primer pensamiento fue que ojalá no requiera cirugía, pero que si era necesario lo haría. El dermatólogo confirmo el diagnostico, me dio la orden para hacerme una resonancia y la radióloga confirmo el diagnostico y me mencionó que por la profundidad muy probablemente si necesitase cirugía, lo cual el dermatólogo después confirmo al ver los resultados. El dermatólogo solo me receto Bactrim como medida temporal para poder desinflamar lo más posible la zona y que me pudieran hacer la resonancia, pero la verdad es que a este punto no me molestaba ya casi nada el quiste, era una bolita muy chiquita que solo era incomoda cuando se inflamaba un poco y se drenaba, después me recomendó con la Dra Meritxell quien al hacer exploración física y revisar los resultados confirmo que si necesitaba cirugía, con una técnica llamada Karydakis para poder prácticamente garantizar que no hubiera reincidencia, me dijo que no era algo urgente, que era una cirugía electiva pero que cuanto antes mejor para evitar que se agravara el problema en un futuro. Me sentí nervioso porque tenía muchos años que no me sometía a una cirugía, pero la Dra Meritxell me transmitió confianza y decidí hacerlo cuanto antes.

Cuando por fin obtuve las cartas pase del seguro se agendo la cirugía. Estaba nervioso, pero también agradecido por tener el privilegio de estar en un buen hospital, con la cobertura del seguro y con una doctora que me transmitía confianza. Mi experiencia con la cirugía fue excelente, en el momento que me pasaron a quirófano la anestesióloga me paso medicamento a través de la intravenosa, el cual asumí era un sedante, me dijo que podía sentirme mareado, cansado o con sueño, yo solo me pase a la mesa de operación y me levante para que me pudieran desabrochar la bata y pudieran ponerme la epidural. Para cuando me acosté ya no estaba consciente. No sentí cuando perdí la consciencia, no alcance a sentirme cansado ni adormecido, no sentí cuando me pusieron la epidural, ni cuando me voltee. Las doctoras me dijeron que estaba todavía consciente cuando me pusieron la epidural y que yo me voltee solo, pero no recuerdo nada de eso. En un abrir y cerrar de ojos pase de estar en el quirófano a estar en recuperación. La anestesióloga me menciono que la anestesia duraría 3 horas, yo dormí durante aproximadamente 4 horas y media según mis cálculos. Para cuando desperté, ya podía mover las piernas, así que nunca sentí el efecto de la epidural, eso me causo más tranquilidad, ya que muchas personas dicen despertarse cuando todavía no pueden mover las piernas. Cuando me pasaron al cuarto me sentía de buen ánimo, alerta, sin dolor.

Durante la recuperación no sentí en ningún momento dolor como tal, quizás porque tengo un umbral alto del dolor. Para mi la sensación postoperatoria fue más una sensación de tensión, como que me estiraban la piel de la espalda baja hacia los glúteos (por lo mismo de la técnica que se usó) pero sin dolor punzante, ni ardor, un poco incomodo nada más, además no me causo preocupación porque la doctora se tomó el tiempo de explicarme la técnica que incluía colocar un colgajo de piel, entonces era una sensación esperada que debía ceder con los días y semanas. Era incomodo levantarme y sentarme los primeros días, pero nunca doloroso. Lo único que me causaba un leve dolor era estar sentado mucho tiempo, sobre todo al poner incluso poca presión en la herida. La doctora me recomendó comprar un cojín ortopédico especial para lumbares y eso me ayudo bastante, aunque con el tiempo descubrí que lo que más me causaba malestar no era tanto el ponerle presión a la herida, si no estar sentado mucho tiempo, entonces empecé a levantarme más seguido. Creo que me incomodaba más tener que cuidar el catéter que me pusieron para drenar la herida, porque si no me fijaba donde estaba al sentarme o moverme podía jalarlo o aplastarlo y sentía unos tirones leves, pero nada del otro mundo. Poco a poco fui retomando mis actividades normales, después de que me retiraron el catéter en la segunda cita de revisión (que si mal no recuerdo fue una semana después de la cirugía), empecé salir a caminar otra vez, al principio poquito porque al ir abriendo el compás de mis piernas sentía un poco incomodo donde tenía los puntos, pero nada que no pudiera soportar, lo único que hice fue dar zancadas más cortas y problema resuelto, empecé a volver a ir al super, a cortarme el pelo, etc. Enfocándome principalmente en no hacer actividad intensa, hacer mis curaciones y no ponerle presión a la herida. Seguí las instrucciones de la doctora al pie de la letra, lo cual ayudó a que la cicatrización de mi herida fuera rápida y sin complicaciones. Aproximadamente 2 semanas después, la doctora retiro los puntos; me preparo antes diciéndome que algunas personas podían llegar a sentir dolor, pero la verdad casi no sentí nada cuando me quitaron los hilos, solo pequeños jalones, en parte porque todo el tejido de esa zona todavía estaba bastante adormecido. Una vez que la doctora me retiro los puntos y me dio de alta, seguí tomando precauciones con mi herida, ya que el procedimiento también involucro poner puntos por dentro para que el tejido interno también cierre, entonces preferí seguir tomándome las cosas con calma.

Hoy en día, 2 meses después, la verdad a veces ni me acuerdo de que me operaron. Puedo caminar totalmente normal e incluso empecé a correr muy leve muy cortas distancias y solo ocasionalmente. Mi cicatriz casi no se nota, además que nadie la ve así que eso es lo de menos. Poco a poco puedo aguantar más tiempo sentado, pero me hice el hábito de pararme una vez por hora por lo menos y así continuo. Las únicas veces que he llegado a sentir incomodo es cuando tengo que estar sentado mucho tiempo, por ejemplo: al ir al cine a ver una película o en un vuelo si los asientos son muy duros, o sillas que son de plástico, pero es muy leve y solo ocurre cuando llevo sentado mucho tiempo, usualmente lo soluciono levantándome y caminando un poco o sentándome ligeramente de lado y problema resuelto, pero la verdad es que cada vez desaparece más esa sensación, creo que ahora solo me pasa si llego a sentarme en una superficie muy dura como sentarme el piso para hacer ejercicios, así que mejor lo estoy evitando por ahora. Si pudiera resumir mi experiencia diría que el malestar postoperatorio fue igual o menor que cuando el quiste estaba inflamado en su peor momento, y realmente la parte más aguda de la recuperación fueron los primeros dos o tres días, pero no fue para nada una mala experiencia, fue incomodo pero prácticamente sin dolor, a veces me dolía más sentarme cuando estaba inflamado el absceso del quiste.

Por último, un dato que se me quedo muy grabado, la doctora me dijo que el tejido que se retiró se envió a patología por protocolo y que no debería de preocuparme porque los quistes pilonidales usualmente son benignos, claro que aun así me preocupe y al investigar leí que prácticamente cualquier quiste tiene el potencial riesgo de desarrollar células cancerosas si lo dejas sin atender mucho tiempo. Por esto último creo que, si pudiera repetir todo, atendería el problema más pronto. De un tiempo para acá decidí priorizar mi salud y retirar ese quiste era la prioridad número uno. Agradezco a la Dra Meritxell porque fue muy acertada en el diagnóstico y el pronóstico, fue muy atenta en todo el proceso, incluso ayudándome con otros malestares que llegue a tener durante la recuperación no relacionados al quiste, y agradezco también a todo el personal de salud que me atendió en este proceso y si llegase a necesitar otra vez a un buen cirujano, no dudaría en volver con la doctora (aunque esperemos no sea necesario).

Cirugía de hernia paraduodenal

Seis años buscando la causa del dolor

Adrián Rodríguez Flores

“Pude regresar a mis actividades normales y disfrutar de la vida de nuevo.”
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Mi nombre es Adrián Rodríguez Flores y tengo 29 años. Durante varios años sufrí de un dolor muy intenso, un día llegue a urgencias y los doctores decidieron óperarme de la apéndice para que ese dolor desapareciera, pero al tiempo el dolor regreso pasaron 6 años y el dolor seguía, deje de consumir muchos alimentos ya que solo comía y el dolor aparecía, opte por buscar otra opinión me mandaron hacer estudios como un eco y una endoscopia lo cual apareció que traía una hernia hiatal por lo que pensamos que eso era lo que provocaba el dolor a los meses se presenta nuevamente ese dolor intenso provocando vómito opte por acudir con una gastronterologa la cual me comentó que ese dolor no era por la hernia hiatal ya qué solo media 2cm me reviso y decidió qué me hiciera un estudio de contraste para valorar lo que provocaba ese dolor, enseguida me realice el estudio con miedo a que fuera algo grave pero al entregar los resultados me diagnosticaron qué traía una hernia paraduodenal la cual estaba haciendo una obstrucción en mi intestino por lo que eso provocaba ese dolor intenso. Mi médico me recomendó una cirugía paraduodenal para resolver el problema.

La cirugía fue un proceso largo y complicado. Me sentí nervioso y ansioso antes de la operación, pero mi equipo médico me apoyó y me explicó todo lo que iba a suceder. La cirugía duró varias horas y después me sentí adolorido y débil.

El proceso de recuperación fue bueno no hubo mucho dolor solo dure dos días en el hospital y después en casa, con una dieta especial y medicamentos para controlar el dolor y la inflamación. Hubo momentos en que me sentí frustrado y deprimido qué no quería que nadie me visitará, pero mi familia me apoyo y me ayudo a salir a delante.

Sin embargo, con el tiempo, comencé a sentirme mejor. El dolor disminuyó y mi energía aumentó. Pude regresar a mis actividades normales y disfrutar de la vida de nuevo. La cirugía paraduodenal fue un proceso difícil, pero valió la pena y agradecido qué me toco una Dra muy atenta en lo que fue todo el proceso de mi cirugía. Ahora puedo disfrutar de la vida hay poco a poco vamos comiendo mejor.

La cirugía paraduodenal puede ser un proceso desafiante, pero con el apoyo adecuado y la determinación, es posible superar los obstáculos y disfrutar de una vida plena y saludable de nuevo.